La vida útil de los electrodomésticos es limitada y depende de multitud de factores, tales como la calidad de fabricación, la intensidad del uso recibido o el mantenimiento preventivo. Incluso el producto estrella de una marca de prestigio experimenta averías con el paso del tiempo, obligando al consumidor a contactar con el servicio de reparacion electrodomesticos en Pontevedra o del municipio que corresponda.
Estadísticamente, la lavadora es el electrodoméstico con mayor incidencia de averías en los hogares españoles, seguida de cerca por el lavavajillas y el frigorífico. En general, se estima que una lavadora estándar puede durar entre cinco y diez años antes de sufrir fallos en su funcionamiento.
Introducidas en el mercado patrio en los años sesenta, las lavadoras contribuyeron a transformar los roles y el trabajo doméstico y cambiaron para siempre el modo de hacer la colada. Por desgracia, la durabilidad de este invento es inferior al televisor, el microondas y otros electrodomésticos aparecidos durante el siglo pasado.
La realidad es que una lavadora desarrolla su actividad a diario, funcionando durante una media de cincuenta minutos que suman más de trescientas horas al año. Es lógico que su desgaste mecánico supere al de otros aparatos domésticos. De todos sus componentes, son los rodamientos, la correa de transmisión y el retén del tambor los que se averían, sobre todo si el usuario sobrecarga el dispositivo.
La exposición continua al agua favorece la acumulación de cal en algunos componentes de la lavadora. Esta concentración de minerales (sumada al detergente y otros químicos agresivos) acelera el deterioro de los materiales y eleva el riesgo de obstrucción en los conductos.
Además, la adición accidental de cuerpos extraños (llaves, monedas, etcétera) en el tambor puede precipitar averías de gravedad. Ni que decir tiene que la falta de mantenimiento es falta de para cualquier lavadora.